Así se desperazaba Lucas, en su cunita, la primera mañana con nosotros. Más de diez horas estuvo durmiendo, tranquilo y confiado de que estaba en buenas manos..., las únicas manos que iban a cuidarle y protegerle de por vida.Debíamos ir al Registro a firmar la adopción. Habían pasado 19 horas desde la entrega.






















